Yo soy muy puntilloso a la hora de escribir, y no le descubro la pólvora aquí a nadie. Sí, me he puesto la gorra de capitán Obvio.

Ser tan puntilloso me lleva a querer escribir las cosas en idiomas extranjeros tal como se escriben con los caracteres originales. Así, escribiré Straße, Sigurðardóttir o Комитет государственной безопасности​, en lugar de usar transliteraciones al español.

Tengo preparadas macros para muchos de estos símbolos, de forma que pueda escribirlos de forma natural sin tener que andar copiando y pegando los caracteres de otro sitio, pero claro, no puedo tener todos los caracteres del universo en forma de macro, y a veces uno escribe cosas muy raras.

Hasta ayer, cuando quería encontrar un símbolo raro, tenía que hacer un poco de labor de investigación en fileformat.info, obteniendo la ficha del carácter en cuestión. Eso sí, primero tenía que averiguar cómo se llamaba para buscarlo (por ejemplo, para la letra ß). Pues ayer me encontré una página que viene de perlas para buscar ese carácter chungo que no tienes ni puta idea de cómo se llama: Shapecatcher.

Shapecatcher

Shapecatcher

La idea es muy simple: escribes a mano el carácter que buscas en la cajita, y mediante algoritmos de reconocimiento de formas, la página se encarga de ofrecerte su mejor estimación sobre cuál es el carácter real. Una auténtica joya para los tarados de los caracteres raros como yo.

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El otro día estaba hablando con una amiga sobre películas de corte fantástico, y me comentó una que recordaba, pero de la cual no sabía ni el título ni nada más allá de unas pocas imágenes que tenía en la cabeza del principio de la peli.

Como yo sé que mis lectores cubren un espectro muy amplio de experiencias vitales, incluyendo NDE, se me ocurrió preguntar por aquí, a ver si a alguien le suena la película, que nunca se sabe.

La escena es como sigue: un tío va conduciendo un coche por una carretera con un precipicio a un lado, y el tío va rapidito. En esto que se sale de la carretera y se despeña por el acantilado, pero llega dios (recuerden que escribo «dios» en minúsculas, porque como dice un insigne colega mío, eso es un cargo, no un nombre) y lo rescata de las garras de la muerte… Con una condición: que busque al hijo del diablo y lo mate.

Ya sé, ya sé, probablemente sea de una película que, por el hecho de no haber visto, me haga reo de cuarenta y dos azotes con un látigo con astrágalos en las puntas y posterior sazonamiento a base de sal gruesa. Sean indulgentes. O no.

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Mi amiga Naranjita suele llamarme «vaquitófilo», o más cariñosamente, «vaqui» para abreviar. De todos es conocida mi afición a las vaquitas. De hecho, no nieguen que cuando ven una vaquita, piensan en mí de forma automática, así de hondo he calado en sus permeables mentes MBWHAMBWHAMBWHAMBWHAMBWHAMBWHAMBWHA.

Hubo un tiempo en que buscando «vaquita» en Google, mi blog aparecía el primero… Ah, qué tiempos aquellos.

El 28 de agosto de 2009, otra amiga, Never, me regaló esto:

Vaquitófilo

Vaquitófilo

Ella era nuestra más reciente incorporación a la Comunidad del Membrillo™, y se debatía entre denunciar a esa panda de hijos de puta en la que había caído por diversos correos que entraban directamente en la categoría de delito penal, o arrodillarse de puro agradecimiento por haber descubierto un lugar en el que se sentía como en casa xD

Después de intercambiar unos cuantos correos con nosotros, se había hecho una idea bastante aproximada del pie del que cojeaba el cabrón calvo psicótico que tupía el foro a correos absurdos y pedantes, y decidió poner en práctica sus dotes artísticas para hacerme ese regalazo :)

Hace unos días decidí cambiar el avatar que vengo usando desde hace años por una versión recortada de la caricatura que me hizo Nev.

Y me pregunto por qué todo el mundo me dibuja con cara de mala leche xDDDD

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Hace un tiempo pensé en escribir una historia hablando de mi inveterada costumbre de regar cualquier correo o historia de este blog con abundantes signos de descojone, léase «xD». Llegué a pensar que me estaba pasando un pelín de la raya… De hecho, hay más de un foro del que me echarían a patadas por ello. Lo único más grave es utilizar «LOL» en lugar de «xD» xD

Sin embargo… No sé si a ustedes les habrá pasado lo siguiente… A mí sí, y unas cuantas veces, además.

La comunicación escrita permite que uno se explaye sin que lo interrumpan, lo cual está muy bien cuando te gusta más hablar que comer, como diría mi madre. Pero, por otro lado, se pierde mucha información contextual en forma de caras, gestos con la mano, tono de voz, etc. No les cuento nada que no sepan ya, vamos.

Los emoticonos se inventaron para eso, para expresar emociones allí donde no se podían expresar claramente con las palabras. Está claro que se hace abuso de ellos, pero hay ocasiones en que te das cuenta de que un emoticono a tiempo hubiera supuesto una gran diferencia.

Yo he tenido discusiones muy bizarras (y sí, sé que «bizarro» en español no tiene el mismo significado del bizarre inglés, pero mola la palabra) en las que se han montado unos poyos de cuidado simplemente porque no se estaba transmitiendo la emoción adecuada con las palabras. Lo que pretendía ser un comentario casual se convertía en una ofensa capital. Cosas así.

Pues el otro día solté un comentario en la Comunidad del Membrillo™ que pretendía ser una expresión de espanto jocoso… Pero lo dije gritando (todo en mayúsculas), de forma totalmente descontextualizada y sin poner un solo «xD», como es mi costumbre. En realidad fue fruto de las prisas, porque últimamente, por aquello que les conté del trabajo, contesto deprisa y corriendo a la mayoría de los correos.

Pues uno de mis amigos se llevó un susto pensando que había dicho alguna inconveniencia, y el pobre hombre me lo preguntó por chat. Lo curioso es que me di cuenta de que tenía que haber puesto el emoticono antes de darle al botón de envío. Tuve que tranquilizarle y comprarle unas valerianas, más que nada porque soy ampliamente conocido por mi mala leche xD

Así que he pasado de una historia que iba a titularse «me estoy quitando del xD» a «me estaba quitando del xD». Porque, hamijos, un emoticono a tiempo puede salvar sus ortos de ser desflorados por una horda de chthonians en celo. Y lo peor es que podría llegar a gustarles.

Sniff… Sniff… ¿A qué huele aquí? Sniff…

Ah, ya sé, a blog abandonado. Ese olor me suena xD

Usted, lector avispado (todos mis lectores son avispados, así que no se sienta excluido, hágame el favor), se habrá dado cuenta de mi inusual mutismo. Por no decir que me ha tragado la tierra.

Digamos que cuando te pasas el día trabajando de mañana a noche, incluyendo fines de semana y días de fiesta, tiendes a olvidarte un poco de que hay algo ahí fuera que llaman mundo real. Y del virtual, ni hablemos. Mis amigos de la Comunidad del Membrillo™ piensan que me he metido en una especie de agujero espaciotemporal o así, porque apenas doy señales de vida.

Pero sigo aquí, con ganas de escribir cosas, aunque ahora mismo tengo la cabeza llena de diagramas y líneas de código, cosas con las que no suelo torturar a los circunstantes. Para torturas prefiero el waterboarding. Es más edificante.

Stay tuned.

Ayer estaba hablando con una amiga acerca de la mejor forma de inculcar el hábito de la lectura en los niños. Y antes de continuar, tengo que hacer un doble disclaimer, o como debería decirse en español, expreso mi limitación de responsabilidad.

  1. Nunca he pisado una biblioteca pública excepto para estudiar. Es decir, no he sacado nunca un libro en préstamo de una biblioteca pública.
  2. Mi pasión por la lectura se desarrolló de una forma un tanto tardía, a eso de los 14 años, más o menos.

Dicho esto, prosigo. Esta amiga me comentó, de repente, que este fin de semana iba a inscribirse en una de las bibliotecas públicas que le quedan cerca de su casa, con los niños.

Me quedé electrizado y con ganas de meterme un double facepalm por no haber pensando antes en eso. Pero todo tiene su explicación.

Siempre he sido un consumidor ávido de información, así que el segundo punto de mi limitación de responsabilidad es un poco tramposo, porque en él me refiero a novelas. En realidad yo leía toneladas de libros desde pequeño, solo que eran enciclopedias que compraban mis padres (así salí de repelente). Es decir, tuve la inmensa suerte, gracias a mis padres, de disponer de acceso prácticamente ilimitado a conocimientos que normalmente no hubiera adquirido a mi edad ni de coña. Nunca podré estarles lo suficientemente agradecido por ello.

Quizás eso explique que no haya pisado una biblioteca pública en mi vida para consultar un libro. Claro que, ustedes podrían pensar «¿y para qué quieres ir a una biblioteca teniendo internet?».

En mi opinión, eso es como preguntar para qué quieres un restaurante de vela y mantel teniendo McDonald’s.

Internet es la fuente de información más potente que existe, pero como dijo alguien, un gran poder implica una gran responsabilidad. Cuando das saltos por ahí en la red tienes que tener el sentido crítico muy afilado para que no te la metan doblada. La capacidad de filtrar información es tan importante como la capacidad para encontrarla entre tanta mierda.

Pero no creo que a nadie se le ocurra que internet, en sí, pueda despertar el mismo respeto reverencial que ofrece una biblioteca, silenciosa y llena de libros.

Tú acudes a internet cuando quieres información pero ya. Es tremendamente fácil encontrar, pero no tan fácil discernir el grano de la paja.

Tú acudes a una biblioteca sin prisas, porque vas a buscar algo raro, difícil de encontrar, profundo.

¿Eso quiere decir que ambos extremos son opuestos? Mire, no. En realidad no se trata de un debate «internet sí/no, bibliotecas no/sí». Se trata más bien de que, si quieres inculcar a tus hijos un cierto sentido de la maravilla, del peso de la historia, de lo que pueden hacer un puñado de letras puesto uno detrás de otro por personas que llevan muertas mucho, pero que mucho tiempo, no lo haces a través de internet. Lo haces, como diría Rinzewind, a través de esos trastos con lomo.

De libros.

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Íñigo Saul Berenson Montoya

Íñigo Saul Berenson Montoya

Hola. Soy Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir.

PS Gracias, guiri xD

Que yo disfruto de un agradable (y extremo) caso de rusofilia, es algo que no se le escapa a nadie que me conozca. Si hay dos cosas que puedan hacer que ustedes piensen en mí, son las vacas y Rusia. Y si hablamos de una vaca rusa, ya ni les cuento.

¿Saben ustedes esos anuncios de grandes almacenes que nadie nombra por no hacer publicidad pero que todo el mundo sabe que se trata de El Corte Inglés? ¿Cuando hablan de la semana temática del taparrabos, por ejemplo? Pues en la Comunidad del Membrillo™ tenemos algo parecido estos días: la semana temática de la Россия-Матушка.

Mi amigo Isra descubrió un blog que he puesto como lectura de cabecera ipso facto: Rusadas.

En dicho blog podrán comprobar cómo se hace una campaña electoral de verdad, la manía que tienen los chinos de copiar a los rusos, el concepto de creatividad aplicado a la construcción de plazas de aparcamiento, o por qué no te conviene ser un pirata si mandan a marines rusos tras tu culo.

¿Se imaginan a Rajoy con un ejército de titis con ropa ligera glosando sus virtudes?

Yo NO.

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A decir de ciertas personas, el mundo se divide en personas straight e inverted. Es más, la mera elección de las palabras implica un juicio moral, y si no se lo creen, prueben a darle la vuelta a las palabras: ellos (o nosotros) son straight y nosotros (o ellos) son inverted.

Y es que todo es cuestión de punto de vista, en el fondo. La mayoría dominante y esas cosas. Ya saben cómo funciona el cotarro.

Supongamos que estás en tu casa y que te apetece jugar a algo. Tú eres no-invertido, e invitas a tus amigos, pero no sabes si son invertidos o no, porque es un tema delicado sobre el que no se hacen preguntas.

En esto que estás en tu casa, llegan tus amigos, te preparas para jugar, y entonces uno de tus amigos, con evidente incomodidad, confiesa:

Es que yo soy invertido.

Y tú que creías conocerle… ¿Y ahora qué, eh? ¿Todos invertidos o todos no-invertidos? ¿Vamos cambiando a medida que jugamos?

¡QUEREMOS SABER!

Los jugadores invertidos son una lacra de la sociedad. Por su culpa, pasan cosas como esta:

El otro día tuvimos ocasión de comprobar lo chungo que es mezclar invertidos con no-invertidos… O mejor dicho, mezclarme yo con los demás, porque… Esto…

Yo soy invertido.

No, qué coño, los invertidos son ellos.

Y claro, jugando al Team Fortress 2, compartiendo aparato, cada vez que lo agarraba yo, venga, a cambiar el ratón para poner vista vertical invertida.

ME CAGO EN TODO, CUANDO SUBES EL RATÓN TIENE QUE BAJAR LA CÁMARA Y VICEVERSA.

Period.

PS Buena mierda suministrada por GamesAjare.

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Algún día de estos les hablaré de mis impresiones sobre el tiempo que estuve jugando al World of Warcraft, que tampoco fue tanto tiempo en realidad. Siempre fui un jodido casual con pocas horas de juego a sus espaldas. Supongo que eso fue lo que me salvó el orto.

Mis andanzas con el susodicho juego comenzaron en diciembre de 2005, como conté en su momento, y acabaron en algún difuso momento de este año, si no me engaña la memoria. Tampoco es que lo celebrara, vamos.

Vamos a suponer, por un momento, que se dan las siguientes condiciones:

  1. Les sobra el dinero.
  2. Son unos enfermos del copón.
  3. Sufren ataques de nostalgia peores que una cagalera a pleno sol durante una caminata inducida por exceso de ingesta de albaricoques confitados.
  4. Quieren montar un servidor de WoW, pero quieren hacerlo a lo grande.

Pues da la casualidad de que los astros se han alineado para que, si cumple usted las condiciones anteriores, pueda dar salida a sus oscuras pulsiones, tarjeta de crédito en mano.

Porque, ¿quién no querría tener una placa de servidor original de World of Warcraft en su casa?

Placa madre original de servidor de WoW

Esta mierda es HISTORIA, hamijos

Mi amigo Óliver ha prometido que se comprará una para ponerla en una burbuja de metacrilato en la casa. Luego el clan de los orcos al que pertenecemos se reunirá al completo para rendir abyecta adoración, ofreciendo libaciones de abundante cerveza y ofrendas a base de hamburguesas metacalóricas.

Eso sí, los gastos de envío son un pelín salados. Pero piensen que todos los beneficios van al St. Jude Children’s Research Hospital, si eso les ayuda a descargar su conciencia xD

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